martes, 16 de noviembre de 2010

Egoista de Mierda


A los 47 años decidí que ya era tiempo de casarme; ya estaba muy aburrido de estar solo y mi soledad no parecía ir a algún lugar, al menos a uno deseable. Busqué una mujer, una joven. Me aproveché de ella porque no sabía lo que quería, lo que la hacía manipulable. Ya para los 48 años estaba casado e inclusive más aburrido. Ella no me dejaba en paz y ya hay cierta edad en la que uno sólo quiere tomar whiskey. En muchas ocasiones me comí todas las porquerías de la casa e hice muchos desastres en ella; tanto así que mi nueva y agotadora esposa en múltiples ocasiones me llamó egoísta de mierda pero lo raro es que por más que traté nunca me pidió el divorcio.

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