jueves, 9 de diciembre de 2010

El Final de un Matrimonio

Era jueves, seguía desempleado, así que mi esposa trabajaba el doble. Ella me había llamado a la hora de almuerzo diciendo que llegaría más temprano; parecía ser una situación conflictiva. Le había dicho a mi amante que llegara en la tarde y porque había pasado mucho tiempo sin que nos viéramos, no cancelé nuestro encuentro. Pasé el resto del día añorando que llegara mi concubina. Cuando finalmente lo hizo, no perdimos ni un segundo y fuimos directo a la habitación. Una vez en ella, a mitad de camino, escuché a mi esposa entrar. La desesperación invadió mi mente, no sabía que hacer; al escucharla dar los pasos previos a la puerta, me tiré por la ventana dejando a la amante desnuda en mi cama.

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